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La
adolescencia se caracteriza por ser un pasaje,
se trata de la salida de la infancia. La vida está constituida por
trayectos. Se tratará de poder transitar
esos recorridos habiéndolos construido. Entonces hablamos de lugares
de los cuales se pueda entrar y salir, o sea pasar. En
otras palabras: disponer de un lugar
que aloje a la embarazada y madre adolescente.
La
época actual se nos presenta con características bien
particulares, marginalidad, exclusión, empuje al consumo, “tener”
para “ser”, apuro, precipitación, por lo tanto no se dispone
fácilmente de un lugar en la comunidad.
El embarazo
y maternidad en adolescentes, aparece a menudo, como respuesta
frente a las particularidades que presenta la época, prestando una
identidad: ser madre. En muchos casos queda presentado el ser madre
como la única posibilidad de tener un lugar.
Desde el
PROGRAMA CIGÜEÑA entendemos que es posible intervenir allí para
abrir el juego de la vida respecto del embarazo
adolescente.
Se apuesta
a la construcción de un espacio que permita desplegar una respuesta,
en tanto decisión, ofreciendo caminos alternativos a los que se
presentan en la marginalidad, reduciendo así aquellos que conducen a
la agresividad y a la violencia, a través de la consolidación de los
lazos sociales.
Se propone
brindar a las jóvenes beneficiarias del programa los recursos
necesarios para que puedan desplegar lo más singular, lo más propio
de sí mismas, abriendo posibilidades a distintos proyectos de vida
que incluyan otras facetas además de la maternidad.
Se ofrece
tiempo para que el espacio se construya,
y así puedan desplegar sus propias respuestas frente a los que les
presenta el por-venir |